El Diseño es una actividad que nace poco después de la Revolución Industrial, a finales del siglo XIX e inicios del XX. En su origen está vinculado con las artes aplicadas y los oficios, para luego, durante los grandes procesos de industrialización del siglo 20, vincularse a la ingeniería y caracterizar el desafío de democratizar el acceso al bienestar, a través de la producción en serie de productos de consumo y en el traspaso de nuevos valores y de saberes tradicionales a la industria.
Hoy, el diseño es reconocido como factor de integración social y de éxito económico, y últimamente asume el cuidado del medio ambiente y la sustentabilidad entre sus fines.
El nuevo producto de diseño busca mejorar la calidad de vida, integrando en su desarrollo y durante su ciclo de vida las más diversas disciplinas y tecnologías, penetrando en todos los aspectos de la cultura y la vida contemporánea. El diseño nos envuelve cotidianamente, a través de avanzados sistemas de comunicación, productos que nos dan capacidades e identidad, experiencias y servicios a los que nos entregamos.
Presente en la visión de la Escuela de Diseño de la Universidad Andrés Bello están la tecnología, referida a los modos de proyectar e integrar métodos y procesos; la innovación, referida a la búsqueda constante de nuevas prácticas sociales y de nuevos nichos de intervención para el diseño; y, el trabajo interdisciplinario, entendido como la colaboración entre varias disciplinas.
Lo anterior se refleja en cursos avanzados que estudian la complejidad de un contexto cambiante e intervienen en el diseño de la información en productos electrónicos y digitales, de comunicación visual y editorial, de materiales, iluminación y equipamiento para el interiorismo y la arquitectura, de indumentaria de alto desempeño para el deporte y el trabajo, de servicios, productos, envases y embalajes para la salud y la alimentación, entre muchos otros.
Considerando este nuevo escenario, el programa de estudios de la Escuela, orientado a la enseñanza basada en problemas y en el aprender a aprender, ha puesto especial énfasis en acoger los intereses de nuevas generaciones, cuidando a la vez los conocimientos académicos, métodos y principios que dan versatilidad y eficacia a la profesión.
La idea es formar diseñadores cultos, especializados en diseño gráfico o industrial, alerta a las transformaciones tecnológicas y a la apertura de nuevos nichos de intervención, capaces de integrar equipos interdisciplinarios y de reconocer el potencial cultural y humanista de la profesión.
Con un claro énfasis en la innovación y la búsqueda de nichos estratégicos asociados a la agenda país, las metodologías de cursos y talleres, sitúan a los alumnos en diversos escenarios de la vida contemporánea. Frente a esas realidades, los futuros diseñadores proponen soluciones con base en conocimientos científicos, técnicos y humanísticos, apoyados en laboratorios especializados que les permiten construir y verificar sus propias ideas a la vez que innovar en el diseño de objetos, productos, servicios y procesos.
La condición actual del diseño nunca antes ha sido tan estimulante. El cruce y fusión de conocimientos, tecnologías y ciencias, hacen del diseño una profesión apasionante, llena de oportunidades y desafíos para la creación y el trabajo en equipo.
Comunicación visual, tipografía, animación digital, multimedia interactiva, realidad virtual, arte, ilustración, diseño de información, autoría editorial, identidad de marcas, exhibición para la difusión comercial y cultural, productos de consumo y alimentos, rehabilitación médica, ahorro de energía y recursos naturales, habitabilidad, herramientas y procesos industriales, interfases digitales y análogas, etc. Estos son algunos de los temas de los que se ocupan los diseñadores de la Escuela de Diseño de la Universidad Andrés Bello. |