El mejoramiento continuo del conocimiento disciplinar obliga a actualizar cada vez mejor la sintonía aquello que las carreras exigen para estar colocados en la fila protagónica del debate y de las realizaciones. Para ello hay que mantener la vigilia indagando nuevos nichos y territorios de intervención, cribando críticamente los acontecimientos que nos envuelve y en ocasiones nos embriaga. Nuestras disciplinas viven el ritmo nervioso de un estado de permanente alerta innovadora y crítica porque esta es la naturaleza de los actos creativos.
Los estudiantes harán de la arquitectura y el diseño su modo de vida, depositarán en estas carreras su futuro personal. Semejante apuesta nos obliga a tomar muy seriamente sus años universitarios, traducidos en excelencia académica y apertura, porque de esto dependerá buena parte de su éxito. Es suficiente retribución que los graduados desempeñen papeles dignos y protagónicos en la sociedad; y es necesaria condición, que la Universidad contribuya a construir el país futuro con los estudiantes. |