Universidad Andrés Bello
Portal Docente | Universidad | Biblioteca | Egresados | Preunab | Unab Virtual | Planos | Contacto
Admisión Carreras Postgrados Advance Investigación Extensión Intercambio DAE
Admisión 2011

Encuentra toda la información del proceso de Admisión 2012 y postula a las distintas carreras de pregrado que imparte la Universidad Andrés Bello.

Admisión 2011 Vespertina

Nunca es tarde para estudiar. Encuentra toda la información sobre las distintas carreras vespertinas y el proceso de admisión segundo semestre. 

Programa Ejecutivo Advance

Metodología que armoniza estudios, trabajo y familia. Orientado a profesionales con al menos dos años de experiencia laboral.

Postgrados 2011

Si estás pensando en estudiar un postgrado, infórmate sobre los distintos programas que ofrece la Universidad Andrés Bello para el año académico 2012.

UNAB Enlinea

Tómate la libertad de perfeccionar tu carrera donde estés. Infórmate sobre los distintos Programas En Línea de la Universidad Andrés Bello.

Carreras Santiago
Carreras Viña del Mar
Carreras Concepción
Carreras Vespertinas
Cargando... Cargando...
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Regresar a la página anterior
  • Imprimir
  • Recomendar contenido
  • Contenido en formato RSS
  • traducir a inglés

Universidad

  • Sobre la Universidad
  • Misión Esencial
  • Historia
  • Premio al Mérito UNAB
  • Doctorado Honoris Causa
  • Discursos
  • Autoridades
  • Rector
  • Rectoría
  • Junta Directiva
  • Consejo Superior
  • Autoridades Académicas
  • Facultades
  • Catálogo
  • Acreditación
  • Memoria
  • International Higher Education
  • Planos Interactivos
  • Videos UNAB
  • Nuestros Sitios
  • Buscador
  • Contacto
  • Discurso del Rector Kelly | UNAB

    Discurso del Rector Kelly Ceremonia Cambio de Rector 18/05/2007

    El momento en que un rector, ya cumplida su tarea, se retira; en tanto, otro llega, es un hito que muestra dos aspectos indisolubles de la universidad: renovación y continuidad, ambos esenciales para que la universidad pueda vivir y evolucionar, acercándose al ideal plasmado en nuestra misión institucional.

    Y en esta idea de renovación y continuidad, es importante hacer un alto en el camino y recorrer con la memoria los pasos dados y las lecciones aprendidas. Los invito a recordar esa, nuestra historia común, con pinceladas apenas esbozadas en algunos cuadros que bosquejan los hitos que hemos compartido.

    Profesor Rolando KellyLa primera etapa, de carácter fundacional, corresponde al período en el cual se establecieron firmemente los criterios y modos de ver y hacer las cosas que habrían de caracterizar nuestro pensamiento e impulsar nuestra acción. No cabe duda ­ –a juzgar por los resultados– que este período cumplió plenamente su objetivo. Muestra clara de ello es el haber llegado al día de hoy. La visión y energía de los fundadores de la universidad –hoy presentes–  sin duda fueron vitales para llegar a ser quienes somos.

    Como fruto natural de esa primera etapa, que podemos considerar como la robusta niñez de la institución,  llega el minuto en que es necesario comenzar a ejercitar los derechos de libertad que son inmanentes a la idea de Universidad y es el momento de la autonomía; responsabilidad que correspondió lograr al rector Joaquín Barceló. Ya había pasado el tráfago de la fundación y era necesaria la reflexión del filósofo y el amor a la libertad de alma que caracteriza a quienes asumen la labor de ser y pensar. Libertad que don Joaquín prodigó con claro éxito, y lograda por la vía de fomentar la autonomía interna  –de cada uno de nosotros–   y con ello de la Universidad.

    Una vez obtenida la autonomía es necesario utilizarla: la libertad es un bien que si no se ejerce, se marchita y deviene en esclavitud, y es entonces la hora en que se requiere audacia para crecimiento y desarrollo, es el momento de la expansión de las disciplinas, de asumir las complejas carreras del área de la salud, y esa es la tarea de otro rector: Juan Antonio Guzmán. Ciertamente que era el hombre adecuado en el momento adecuado. Las vigorosas  y exitosas carreras desarrolladas a partir de entonces son el índice nítido de la labor realizada.

    Una vez alcanzado el pleno desarrollo de las ideas originales, llega la hora de complejizar la universidad, desarrollar la educación de postgrados y abrir los espacios plenos a la investigación. Era, sin duda, el momento adecuado para la labor del cuarto rector que hoy termina su mandato, después de haber cumplido exitosamente su misión: Manuel Krauskopf. Al respecto, no es preciso mayor abundamiento sobre los logros alcanzados en este período.  Los doctores en ciencias que ya han comenzado a graduarse en nuestras aulas son la certificación de una tarea debidamente cumplida.

    Así llegamos a este instante, en que hay nuevos horizontes que alcanzar y nuevas tareas que cumplir. Espero y confío estar a la altura de mis ilustres predecesores, y que la comunidad universitaria pueda decir ­–el día de mi entrega a quien me suceda–  que también cumplí la tarea asumida, que defino como la consolidación, homogenización y estructuración de la universidad en la entrada a su época madura y productiva.

    Esa madurez y productividad, necesariamente debe manifestarse en todas las áreas del conocimiento y del saber, y es imperioso mantener un adecuado equilibrio entre las ciencias físico-matemáticas y químico-biológicas por una parte y las ciencias sociales, humanidades y educación por otra… Y es que no son dos partes diferentes, la conjugación de ambas conforman el saber humano y en último término la tarea universitaria.

    Del mismo modo que el clásico saber medieval se fundó en la idea de un hombre libre  –de allí la idea de “artes liberales”– capaz de equilibrar el truivium y el cuadrivium,  la gramática y la geometría, así también hoy es la Universidad la que requiere,  para su plenitud, equilibrar Técnica y Arte, Ciencia y Humanidades. En este sentido cabe reflexionar sobre la idea de “Universidad”, y su etimología nos advierte cosas importantes: en latín “universitas”, abstracción de “unum” y “versus”, indica la unificación globalizadora de la realidad en el conocimiento. Pero más aún, la universidad hoy, si bien es la misma del Medioevo, también es otra, distinta y evolucionada. El avance científico y social, necesariamente devino en una universidad renovada, y esa, o es completa o deja de ser universal, y con ello pierde parte de su sentido. Lograr un pleno equilibrio  hacia el interior de la universidad entre las diversas áreas de las ciencias, las artes, las humanidades y la educación es la primera tarea que asumo, confiando interpretar el pensamiento de todos ustedes, que han hecho de la universidad una vocación.

    Respecto de la ciencia, comparto la idea de Ralph Waldo Emerson cuando señala: “La ciencia es mucho más una determinada manera de pensar que un cuerpo de conocimientos”, del mismo modo, y con el mismo espíritu, se puede concebir la Universidad más como una forma de relación de personas sobre la base del conocimiento, que cualquier otra cosa. Entender de este modo la universidad significa que lo importante para el éxito no es sólo la calidad individual de cada uno de sus profesores o sus alumnos, sino que, fundamentalmente, la calidad de las relaciones que se establecen sobre la base del acto de aprender-enseñar-investigar-difundir, dentro de una comunidad que tiene identidad propia y definida. Esta identidad  –característica de cada universidad–  permite y desarrolla la pluralidad de las ideas, que se renuevan y evolucionan a la luz de la discusión constructiva. Tanto la física como la filosofía, la medicina como la historia, no son, ni más ni menos que el resultado de un diálogo permanente entre los cultores de cada ciencia y también con los cultores de otras disciplinas.

    Es entonces, la calidad del diálogo constructivo hacia el interior de la universidad lo que define el resultado. Esto implica que la calidad individual es consecuencia de la naturaleza y calidad de las relaciones institucionales, y de la forma en que éstas son pro-activas a la función de aprender-enseñar-investigar-difundir.

    Si se concuerda con lo indicado, resulta nítida y clara la importancia asociada a que hacia el interior de la universidad coexistan diferentes visiones. Unas pondrán el acento en un aspecto, otras en otro. Desde algunos puntos de vista, sobre todo en las ciencias sociales, pero también en las físicas o biológicas, habrá visiones opuestas, complementarias, semejantes o simplemente diferentes. Esa pluralidad –imposible de generar artificialmente– es la que enriquece el dialogo que construye a las ciencias y las artes.

    La maximización de las posibilidades de inter-relación, la potenciación del diálogo productivo, en su más plena acepción, y de la calidad de las relaciones entre quienes construyen la Universidad –es decir; todos nosotros–  es la segunda de las grandes tareas, que, con vuestro concurso espero cumplir.

    Muy similar a lo que es la ciencia, la educación es más que nada un problema acerca de cómo se socializa una persona con las ideas de su entorno, y la posibilidad de elección de la propia educación es, entonces, el acto basal sobre el cual se establece la libertad individual. Y es necesaria esa libertad para que el conocimiento sea progresivo, amplíe horizontes, genere valor al cuerpo social y contribuya al desarrollo de la sociedad en la cual se inserta.  Sin embargo, no existe posibilidad real de construcción sin que también exista una sana competencia, sin que los méritos sean reconocidos por los pares, y sin que los reconocimientos se traduzcan en  signos  concretos y estímulos reales. Y es que una gran universidad es una completa universidad, en la que – al igual que en la vida –  la calidad de nuestros actos determina nuestro futuro.

    Así como requerimos un equilibrio en los conocimientos y en la dedicación a las diferentes artes que es capaz de desarrollar el ser humano, así también hay otro equilibrio que es necesario lograr: El equilibrio pleno entre la Academia y la Administración de la Academia. Lo cierto es que sin ese equilibrio la universidad no puede desarrollar la summa de sus potencialidades, no puede lograr la plenitud que caracteriza un cuerpo orgánico completo. Todos, académicos y administradores compartimos un mismo ideal, sin embargo, no necesariamente nos comprendemos a cabalidad y, como consecuencia, como conjunto no alcanzamos la eficiencia que nos puede proyectar hacia más altos desafíos y más altos horizontes. Es importante comprender que ambas visiones son necesarias y que, muchas veces, debemos ser a la vez académicos y administradores. Por lo tanto, no se trata de un problema que se refiera a personas diferentes, sino que a roles distintos, que, para nuestro éxito, es necesario que integremos adecuada y eficazmente.

    Esa es la tercera de las grandes tareas que con la ayuda y colaboración de todos ustedes, podremos alcanzar para este ciclo que me corresponde liderar, como uno más de este cuerpo ideal denominado universidad.    

    Respecto de la cuarta tarea, es necesario efectuar algunas consideraciones previas. Y es que el paradigma universitario  –como muchos otros–   está en proceso de cambio. Antaño la Universidad era una institución de rol definido, financiamiento exiguo pero estable y expectativas moderadas con respecto a ese rol. Hoy, nos agrade o no,  ha dejado de ser así.  El vendaval de cambios que en los últimos años ha soplado en el mundo ha causado efecto, y no menor.  Es así que las viejas universidades ancestrales se administraban sobre la base de la estabilidad, y sin mayores requerimientos de eficiencia. Su sobrevivencia estaba asegurada. Hoy, ya no es así. Ninguna universidad  –en realidad es más correcto decir ninguna institución–  puede perdurar si no entrega a la sociedad los resultados que ésta espera de ella, y más aún, si no supera los resultados de sus pares.

    ¿Y cómo se logra entonces esos resultados?  La respuesta es simple y compleja a la vez: De la misma forma en que lo han logrado otras instituciones que han pasado por la misma crisis. Profesionalizando la administración y haciendo recaer la responsabilidad, cada vez más, en manos de expertos capaces de apoyar el desarrollo armónico de las labores académicas y administrativas. En ningún caso esto significa que los académicos se desentiendan de las tareas administrativas. Por el contrario, se requiere cada vez más académicos calificados, no sólo en su área del saber, sino también en ciencias de la administración. Esto implica la necesidad   –para cada uno de los cargos que existan en la organización–  de una línea divisoria clara y nítida entre los conceptos de administración académica y administración universitaria que, si bien a primera vista parecieran similares,  en la práctica son claramente diferentes. Este es uno de los desafíos que deberemos afrontar en los años que ahora se inician.

    En todo caso, podemos y necesitamos mirar y aprender de quienes ya han tenido que hacer el esfuerzo de adaptación y, de dicha observación, se desprende que no es posible ningún cambio significativo si no se produce en consonancia con un profundo cambio en la cultura organizacional, y en la actitud con que cada cual se mira a sí mismo, en su rol de elemento constituyente de la Universidad.

    Este cambio en la visión de las cosas, si bien nace desde el interior de cada cual, sólo puede crecer y desarrollarse en un ambiente propicio, cálido y rico en posibilidades y potencialidades; por cuanto no es un proceso solitario,  sino que, por el contrario, es un proceso social que, al potenciar a la organización, potencia también a todos y cada uno de sus miembros. En otros términos, no se trata de una tarea que cada cual pueda emprender por sí mismo, se trata de una labor que requiere del acuerdo tácito de todos los miembros de nuestra universidad.

    No se trata de cambiar sólo por moda o imitación. Se trata de evolucionar por cuanto el entorno en el cual estamos se está modificando, y por lo tanto, la adaptación eficiente a los nuevos escenarios es la razón y fundamento de la acción.  En definitiva es el cambio necesario que permite perduración y estabilidad.  En rigor, un cambio excesivo puede ser tan pernicioso como la ausencia de éste. En ambos casos no seremos funcionales a lo que la sociedad requiere de nosotros, y dejaremos de ser exitosos y viables. Estaremos recorriendo el camino que baja la cuesta  y no el que asciende a la cima, que es el que efectivamente todos queremos recorrer.

    Hace poco leía un artículo en el que un académico de una tradicional universidad señalaba que para ellos ya no bastaba la buena “marca”, el prestigio y la antigüedad.  Ahora era menester mostrar día a día los logros, dado que la velocidad y cantidad de información disponible hacía imposible sostener una institución sólo con un pasado prestigioso.  Del mismo modo, nosotros, al igual que ellos, debemos responder a diversas evaluaciones cotidianas, de las cuales, quizá la más importante sea el resultado de los profesionales que formamos, lo que no disminuye la necesidad de pasar por los diversos exámenes que  –en definitiva– son las acreditaciones, institucionales o de carreras.  

    Lo cierto es que nada se puede construir si nuestra acción no se realiza dentro de un clima organizacional en el cual la confianza en las personas y en la organización sea el paradigma aceptado. Ese paradigma de confianzas mutuas es el soporte sobre el cual se edifica la fe que la sociedad nos tiene y que se manifiesta en los 25.000 alumnos que habitan nuestras aulas.

    La generación de un cálido y armónico clima organizacional: laboral, académico y estudiantil, es entonces la cuarta proposición de acción a las que los invito para poder seguir construyendo y reconstruyendo, con más y mejores expectativas, nuestra universidad.

    Quisiera continuar desarrollando estas ideas. Sin embargo, mejor que desde este podio, será la conversación cercana y retroalimentada en reuniones más pequeñas,  donde, en conjunto, construyamos nuestro común futuro.
     
    Sólo me resta agradecer a todos ustedes, a los profesores, a los alumnos, a los directivos, a los investigadores, al personal administrativo, en fin a todos los que en su suma y conjunto son la universidad, por el apoyo brindado en todo mi recorrido desde los ya lejanos días del año 1992, en que dicté las primeras clases en esta Universidad Andrés Bello. Ha sido un largo y hermoso camino, que sólo gracias a la ayuda y colaboración de todos ustedes he podido transitar. Del mismo modo, para cumplir con las metas propuestas continúo necesitando vuestra ayuda, traducida en inteligencia, voluntad, sabiduría y por sobre todo corazón para lograr el sueño común de cimentar una gran universidad…

    Por todo ello doy gracias a Dios, en especial por el espacio espiritual, familiar y de confianza, necesario para poder trabajar en la construcción de la idea universitaria.
     
    Y es que, como ya dijera, la Universidad es más un cierto modo de relacionarse en torno al saber, que cualquier otra cosa.

    Muchas gracias.

    Universidad Andrés Bello


    Futuros Alumnos

    • Admisión
    • Carreras
    • Becas y Beneficios
    • Postulación Online
    • PREUNAB
    • cna-chilemejor VespertinoBecasAdmisión 2012Postagrados UNAB vespertino

    Institucional

    • Universidad
    • Honoris Causa
    • UCI / Mecesup
    • Acreditación
    • Investigación
    • Portal Docente
    • Consulta de Boletas Electrónicas
    • Reglamento de Orden, Higiene y Seguridad
    • Trabaje con nosotros

    Alumnos UNAB

    • DAE
    • Biblioteca
    • Intranet
    • UNAB Virtual
    • Empleos
    • Verificación certificados en línea
    • Pago de Mensualidad
    • Atención Financiera y Matrícula
    • Minors

    Postgrados

    • Ciencia y Tecnología
    • Ciencias Sociales y Humanidades
    • Educación
    • Negocios
    • Salud

    Santiago

    Campus República
    Av. República 237
    (Metro Estación República)
    Teléfono: (02) 661 8000

    Campus Casona de Las Condes
    Fernández Concha 700
    (Av. Las Condes alt. 13.350)
    Teléfono (02) 661 8500

    Campus Bellavista
    Av. Bellavista 0121
    Teléfono (02) 661 8000

    Viña del Mar

    Campus Los Castaños
    7 Norte 1348
    Teléfono (32) 284 5000

    Campus Miraflores
    Los Fresnos 91
    Teléfono (32) 284 5000

    Campus Reñaca
    Halimeda s/n esq. Talasia
    Teléfono (32) 284 5000

    Concepción

    Campus Concepción
    Autopista Concepción- Talcahuano 7100
    Teléfono (41) 266 2000

    Rancagua

    Oficina de Difusión y Admisión
    Germán Riesco 189
    Teléfono: (72) 227 625

    Admisión Especial
    Admisión Única
    Becas
    Postagrados
    Admisión Vespertino
    Matrícula Online