Se trata de un régimen exigente que conjuga trabajo y formación académica, pero en el que existen múltiples facilidades. Y lo más importante, en el que se abren grandes posibilidades para el desarrollo profesional del estudiante.

Una carrera vespertina es una opción para aquellas personas que tienen un trabajo y que quieren optar a un título profesional, o bien para aquellos que desean retomar los estudios que por alguna razón no lograron terminar. También es una alternativa cuando un alumno egresado de enseñanza media, que rindió la PSU, se ve obligado a compatibilizar vida laboral y académica por razones económicas.

Las posibilidades que entrega esta modalidad de estudio no sólo radican en poder trabajar y estudiar, hecho que permite generar ingresos propios, sino que además posibilita el desarrollo profesional. Optar por una carrera vespertina permite lograr mejores puestos de trabajo dentro de la misma empresa, o bien optar a nuevas ofertas laborales en la medida que se cumpla con los estudios.

Otra de las ventajas que tiene es que el alumno desarrolla una eficiencia en el uso del tiempo, pues sabe que durante el día tiene una determinada cantidad de tareas y que debe organizar su tiempo. Asimismo, existe una mayor conciencia económica, ya que la mayoría de los estudiantes vespertinos son personas que trabajan y que costean sus estudios, es decir, saben el esfuerzo que esto significa.

Otro punto positivo la flexibilidad horaria. Los docentes tienen en cuenta que la mayoría de sus alumnos trabaja, por lo que existen facilidades en materia de asistencia y puntualidad en la llegada a las clases.

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Carreras más económicas

“Las carreras vespertinas son en su mayoría más económicas que las diurnas”, explica Javier Muñoz, Director de Admisión y Difusión de Programas Vespertinos de la Universidad Andrés Bello. Además, al ser una carrera de pregrado, “los alumnos tienen derecho a obtener pase escolar, lo que reduce los gastos mensuales de locomoción”, agrega.

Son muchos los beneficios al elegir un régimen vespertino, no obstante, estudiar en esta modalidad implica asumir algunos desafíos, pues trabajar y estudiar requiere de una organización del tiempo y tener un balance en todos los aspectos de la vida. La idea es poder rendir en trabajo y estudios sin dejar de lado el esparcimiento.

“Es importante planear regularmente las horas dedicadas para cada actividad, siendo prudente, no sobre exigir más de lo que uno pueda realizar, respetando todo tipo de actividad, trabajo, estudios y por sobre todo, tiempo en familia y de descanso”, comenta Javier Muñoz. Asimismo, es relevante asumir estas responsabilidades (estudiar y trabajar) porque “uno realmente lo desea y no porque debo hacerlo”, finaliza.

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